El Decreto 163/2018, de 17 de julio. autoriza después de más de 25 años la venta directa de leche cruda de vaca destinada al consumidor final.

Fecha: 23-07-2018 - Categoría: Sociales


En el momento de consumir leche cruda es importante que tengamos en cuenta algunas consideraciones. Las granjas que comercializan leche cruda de vaca deben reunir unos requisitos de sanidad animal muy exigentes y un alto nivel de higiene en sus instalaciones de ordeño si están autorizadas para venderla. A pesar de las medidas de seguridad alimentaria, la especial composición de la leche cruda puede facilitar la aparición de bacterias perjudiciales tipo Salmonela y Campylobacter.

Para consumir leche cruda con seguridad facilitamos a continuación unas recomendaciones muy útiles y prácticas:
Hemos de recoger la leche leche con un recipiente que debe estar estar aclarado y bien limpio y que no haya contenido otros productos no alimentarios.
El recipiente debe tener una tapa útil que permita cerrarlo.
Una vez adquirida, llevarla a casa lo antes posible y hacerla hervir para eliminar las posibles bacterias que puedan haber.
Es recomendable utilizar un recipiente de base amplia e ir removiendo durante el proceso.
Una vez la espuma de la ebullición haya subido, se debe apagar el fuego y una vez enfriada se debe poner en la nevera, en el lugar más frío, manteniendo la leche tapada para evitar que capte olores de otros alimentos.

Estas son unas instrucciones básicas que permitirán garantizar la seguridad de la leche cruda para su consumo:
En caso de que no se pueda hervir la leche enseguida se puede poner en la nevera a una temperatura inferior a 4ºC. Aunque es recomendable hacerla hervir lo antes posible.
Otra opción es congelar la leche cruda de la misma manera que hacemos con otros alimentos teniendo en cuenta que cuando se descongele debe hacerse dentro de la nevera.
Si congelamos la leche la tenemos que mantener igualmente bien tapada para evitar la absorción de olores.
Debemos recordar que la congelación de la leche cruda no elimina las bacterias, por lo tanto, antes de consumirla hay que hervirla y si es posible hacerlo siempre antes de congelarla.
La recomendación de consumo de la leche cruda es de 3 días después de comprarla y evitar consumirla después de 72 horas.

Para concluir diremos que la venta de leche cruda de vaca está amparada por los requisitos establecidos en la normativa europea en materia de higiene alimentaria y que esta nueva tipología de venta pretende mejorar las características organolépticas de la leche y volverá a educar al consumidor en cómo tratarla sin olvidar que facilitará la valorización de los productos de territorio y la venta de proximidad.